domingo, 5 de octubre de 2008

Un poco de historia



Argentina, finales de la década del cincuenta.

En una época en la que el folklore vive los comienzos de su difusión masiva, de la mano de grandes cultores y estudiosos como fueron don Andrés Chazarreta, o grandes intérpretes como don Sixto Palavecino, el nacimiento de grupos dedicados a la interpretación de música folklórica norteña tuvo una explosión demográfica, por decirlo de alguna manera.

Cabe recordar que de esos años, finales de los cincuenta y principios de los sesenta, datan grandes conjuntos como Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Los Cantores del Alba, Los Tucu-Tucu, Mercedes Sosa o Los hermanos Abalos, entre otros, que supieron perdurar en el tiempo y en el gusto popular.

La constante, la formación básica, solían ser dos o tres guitarras y un bombo. En algunos casos se sumaba el acordeón, en otros el violín y raramente un piano, como en el caso de Los Hermanos Abalos, y las canciones giraban en torno a lo costumbrista y a las vivencias de los hombres de campo. De ahí que la mayoría de los grupos y solistas optaran por las vestimentas gauchas en diferentes y distintivas combinaciones, lo que dicho sea de paso sirvió para que el hombre de campo se sintiera plenamente identificado con esa corriente musical y terminara adoptándola como propia.

Santiago del Estero, una de las provincias argentinas mas ricas en tradición folklórica, ha dado y sigue dando muchos nombres grandes a nuestro patrimonio cultural. Ubicada en la región noroeste, con un clima mayormente seco y un desarrollo industrial relativamente bajo, tiene como característica la poca concentración urbana. Las gentes se distribuyen a lo largo y a lo ancho de la provincia en pequeños pueblos y ciudades, con economía de subsistencia la mayor parte, lo que da lugar a la proliferación de cantores y músicos.

Quizas, como alguien dijo, la riqueza musical de Santiago sea la expresión de una multitud de soledades. Lo cierto es que recorrer sus caminos es andar siempre con un son de bombos y guitarras a las espaldas. En cada pueblo, en cada sembrado, en cada boliche, hay siempre alguien templando seis, cinco o cuatro cuerdas. En cada campito hay un Shunko persiguiendo una esperanza, una renovada promesa nunca cumplida pero que algún dia ha de llegar.

Dentro de esa corriente, en Santiago del Estero allá por el año '59, el 'Negro' Onofre Paz y Leocadio Torres se juntan para hacer música. De esa unión nace el dúo que sería la raíz de Los Manseros Santiagueños, uno de los grupos mas prolíficos del folklore nacional y que aún hoy, casi cincuenta años después, siguen cantando y publicando material nuevo dentro de la misma rama musical en la que nacieron, aún después de haber recorrido medio mundo y de haber visto que el folklore también puede incorporar un saxo, por ejemplo, como ha ocurrido a partir de la década pasada, cuando los jóvenes valores terminaron de tomar la posta de sus mayores.


Ya en el ’67 llegan a Cosquin con un mensaje claro: el campo vive, sufre y sueña. Gritan a los cuatro vientos que Santiago es quebracho herido por el tiempo, la soledad y el desamparo. Santiago, dicen, es tierra de sol, hacha y madera. Santiago es un rio caudaloso que a veces se desborda en el abrazo fecundante que da la vida y hasta a veces la quita. Santiago es la mansedumbre de las siestas largas donde el calor y el monte esconden al duende y a la salamanca. Pero también es el canto donde el golpear del hacha da el ritmo a la vidala; también es la zamba, medio tucumana pero buena pa’ enamorar; y por supuesto es la chacarera, el ritmo natural de esos montes donde bulle la vida y donde el gaucho, el mansero, encuentra el escenario para lucirse, para mostrar en el zapateo su bravura y en el arresto doble la ternura de que es capaz para ganarse a su guaina. Y Cosquin devuelve el cariño que recibe: Los Manseros ya son parte de lo nuestro, lo de todos. 
Lo que sigue son las incesantes giras y un sinfín de grabaciones donde dejan registro de la variedad y calidad musical de estos santiagueños. Se pasearon por la Argentina y por el exterior, sumando en algunas presentaciones a otro grande: al Chucaro Santiago Ayala, con Norma Viola y su ballet. Interpretan temas propios y de reconocidos autores folklóricos que le suman poesía a la mucha que les es propia, llegando incluso a compartir escenarios y grabaciones con cantores ya famosos y otros que se hicieron famosos en tiempos posteriores.

Los Manseros eran entonces y aún son, en gran medida, los baluartes de la mas pura expresión del hombre santiagueño de tierra adentro. El gato, el escondido, la vidala, y por supuesto la chacarera, tomaron de sus instrumentos y sus voces la profundidad del monte santiagueño, sus soledades, sus alegrías y sus esperanzas. Mansero es el peón que cuida de la hacienda mansa; es el hombre solo consigo mismo en el silencio del monte, pensando, sintiendo y vivenciando su propia vida sin el estrafalario revoltijo de cosas e informaciones que tiene el hombre de la ciudad. Y Los Manseros transmiten esa vivencia, a pesar de ellos mismos ser gente de ciudad, a través de las letras y ritmos de sus canciones. Tal vez por eso no sólo han sabido ganarse los corazones de esa generación de santiagueños y de argentinos, sinó también de muchos de las generaciones posteriores, hasta llegar a los jóvenes de hoy para quienes son mito y ejemplo, muchas veces también inspiración y casi siempre un modelo a seguir, porque difícilmente un cantor joven no toque en algun momento alguna canción de los manseros.

2 comentarios:

Ruben dijo...

Muy buen post,Los Manseros se merecen los más de lo más ( aunque ahora esten separados ), yo soy hijo de santiagueños y tengo 46 años criado desde toda la vida aquí en José C.Paz ( Pcia. Bs.As. ),pero casi todos los años voy al pago.Tengo casi todos los vinilos y cassette que has posteado ( incluso el de 1965 ) y además tengo "Bodas de Plata" en cassette ( excelente sonido ); te lo puedo hacer alcanzar y ultimamente se me ha desaparecido tambien en cassette "Homenaje a los poetas santiagueños" ( solo tengo la cajita ).Desde ya decirte que son herencia de mis padres.Muchisimas Gracias! y mucha salud

wuilly56 dijo...

Hola, Ruben. Hace poco compré el disco Homenaje a los Poetas Santiagueños en mercado libre, y todavia no lo he retirado del amigo que me lo compro en buenos aires, pronto lo voy a subir, Y te agradecería mucho si pudieras subir a la red ese cassette, asi lo compartimos. Si necesitas ayuda me mandas un mail. Y los Manseros no se han separado: Torres se retiró hace unos años por problemas de salud, y entró Martín Paz, hijo de Onofre. Hace poco estuvieron en Tucuman.