domingo, 27 de septiembre de 2009

Comienza una etapa nueva en el blog. Pasen y vean, pasen y disfruten. O critiquen, que también hace bien.


El domingo anterior publiqué un post medio tristón, medio pa' abajo... No me sentí ni vencido ni vacío, pero sentía como que defraudaba a quienes esperaban el domingo para ver otro disco publicado. Hace casi un año que estoy abocado al blog, y era la primera vez que no podía hacer un aporte, por chiquito que sea. Y salió así, medio bajoneado, pero sincero. En realidad me dolía un poco el publicarlo.

Cosa curiosa, porque ese post acercó a muchos lectores a mandar un mensaje de apoyo, una palmadita en la espalda, y me dió la oportunidad de conocer la verdadera repercusión de este continuo intento que es el blog. Durante toda la semana llegaron los mensajes y los correos de muchos de ustedes contándome como habían quedado como reyes con el abuelo, cómo se juntan a guitarrear y escuchar esos discos del tiempo 'i ñaupa, cómo en Alemania un matrimonio de chilenos ponen los manseros a todo volumen, cómo se escuchan en Francia y tal vez hasta se intentan con la guitarra y un bombo de Froilán; cómo se alegró un amigo cuando encontró el blog con todos esos discos juntos; cómo un chango medio flogger se los bajó para el viejo y los terminó escuchando por primera vez,; y hasta alguien pidiendome que cambie de servidor porque demora mucho entre descarga y descarga, jeje.
También acercó mas a los amigos, y ya hay gente buscandome (buscándonos) discos en distintas partes de Buenos Aires, en Rosario, en Salta y hasta en USA (no sé si habrá algún disco allá, pero se agradece igual)

La cuestión es que tanto afecto como he recibido esta semana me motiva a retribuirlo de algún modo. He buscado la forma de compartir con Uds. lo poco que tengo, y a partir de este domingo, (y la verdad es que no sé hasta cuando, porque hay cuestiones con los derechos y esas yerbas que pueden causar problemas) voy a poner a disposición de todos los visitantes los audios originales de cada disco. En la barra lateral van a ver una columna de pequeños reproductores, cada uno de ellos cargado con un tema del disco reseñado en esta columna. Con dar un click en el play -la flechita- van a escuchar la canción elegida.



Reseña: Los Manseros Santiagueños, 1966

Nota: debido a la calidad de la grabación, el volumen de las pistas está medio bajo, asi que si no escuchan bien, suban un poco el volumen, nomás. Otro problema que he observado es que a veces no se cargan todos los reproductores, si ven un espacio en blanco en vez del reproductor, actualizen la página. Pido disculpas por las molestias, ya veré como evitar esos problemas.

En 1966 los Manseros Santiagueños grabaron éste, el segundo disco de su carrera. Se llamó simplemente así, Los Manseros Santiagueños. Me imagino la emoción de los entonces changos al publicar su segundo disco, un año después del primero. Recuerden que hablamos de 1966, cuando llegar al disco implicaba una carrera por detrás y una gran responsabilidad por delante. Grabar, en esa época, no era para cualquiera, como hoy que con un micrófono y una computadora se pueden hacer milagros. Grabar implicaba un gran movimiento de tiempos y fondos, un despliegue técnico y profesional bastante caro y bastante exigente. No cualquier conjunto o solista podía grabar un disco. Por lo tanto, andar por el segundo disco apenas un año después el primero, debe haber sido una emoción muy grande para esos jóvenes cantores de Santiago.
Y qué cantores... Carlos Carabajal, guitarrista y compositor que ya había estado antes con Onofre y Leocadio, autor de muchos de los temas que aun hoy eligen muchos para seguir grabando versiones nuevas, fundador de una dinastía de músicos y poetas que hoy por hoy son como marca registrada en el espectro folklórico argentino.
Leocadio Torres, dueño de una voz muy particular, con un acento bien santiagueño y tintes varoniles muy marcados en el registro. Sus recitados son antológicos, una dicción perfecta, clara y bien modulada. Siempre lo consideré, junto a Daniel Altamirano, uno de los mejores recitadores de nuestro país (quienes hayan escuchado a Alfredo Alcon haciendo el Romancero Gitano de Garcia Lorca me dirán que tiene que estar en la lista, y estaré de acuerdo)
Onofre Paz, el hombre de la voz enamorada, el de levantar vuelo en los sostenidos y hacer del sonido mansero esa tan particular forma de comunicar emociones, alegrías y tristezas con sólo el modular de la entonación. (Los que son músicos podrán dar detalles técnicos, yo sólo transmito lo que alcanzo a escuchar desde mi ignorancia)
Y Valentín Campos acompaña en este disco, supongo que en el bombo. No tengo mas datos de él, y es una pena no haber encontrado nada aún. Como a muchos otros artistas, el tiempo le fué borrando los pasos, y hoy sólo sé de él que grabó un par de veces con Los Manseros. Ojalá alguien pueda acercarnos algun otro dato.

Bueno, hasta aquí llegamos con esta reseña. Poco es lo puedo agregar sobre Los Manseros o sobre este disco, asi que les dejo el enlace para que lo descarguen si aun no lo tienen.

Desde aqui pueden DESCARGAR este disco.

Por mi parte, y ya en lo personal, les agradezco a todos los que expresaron su apoyo estos días. Como he dicho varias veces, el único pago que recibe el administrador de un blog es el afecto de quienes lo visitan, y esta semana me he sentido, gracias a todos Uds, un tipo rico en afectos. Muchas gracias, de verdad.

Bueno, esperemos que esta nueva modalidad les guste y que podamos mantenerla. Les dejo a todos un profundo y agradecido abrazo argentino.

Hasta pronto.